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Cine, piscina y tenedor libre en medio de las celebridades porteñas

Quizá sea uno de los festivales de cine más cómodos y sencillos del mundo: la 14ª edición de Piriápolis de Película corrió desde el viernes último hasta el domingo, y en esos tres días dio para todo: homenajes, encuentros con la prensa, obviamente mucho cine y también muchas emociones.

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Nacha Guevara. Foto: Ricardo Figueredo

Sin duda el Argentino Hotel es uno de los grandes protagonistas del encuentro, ofreciendo su esplendor del pasado, que hoy se ofrece conservando el encanto de cosa antigua. Las llaves de las habitaciones, por ejemplo, siguen siendo como antes: nada de tarjetas magnéticas, sino una llave de metal, con un llavero de madera. Ese marco de época es de hecho ideal para un festival de cine, que es como una burbuja de placeres que transcurre como fuera del trajín cotidiano. Artistas, gestores y gente de la prensa van del restaurante a la sala de cine, del salón de té a la piscina climatizada, alternando conversaciones sobre películas, directores, actores y carreras en medio de unos días bastante hedonistas.

Como casi no puede ser de otra manera, son las figuras argentinas las que más acaparan la atención, y los invitados famosos de la vecina orilla remarcan el valor que tiene un festival que transcurre en un sitio de antiguo esplendor, pero también con un clima como de entrecasa. Y como las salas de cine están dentro del propio hotel, todo queda muy a mano. Todo se hace dentro del enorme hotel, salvo alguna caminata por la rambla para bajar la comida, que el tenedor libre a veces lleva a sobrepasar. Los días de sol, además, completaron el paseo perfecto.

El festival arrancó el viernes 4 hacia el final de la tarde, con la clásica ceremonia de apertura, a la que siguió la exhibición de La Cumparsita, sumándose el centenario de la mayor obra de Gerardo Matos Rodríguez. Uno de los tramos más emotivos del encuentro ocurrió en la noche del sábado, cuando la actriz Nacha Guevara fue objeto de un homenaje, recibiendo el Premio Especial del Municipio de Piriápolis. "Hacía tiempo que quería venir aquí a Piriápolis, conocía la historia de la ciudad. Y la historia de Piria, que siempre me ha fascinado, porque a mí me gusta la gente que está loca, que es audaz, que lleva adelante sus sueños. Tengo esa fascinación con esta ciudad y con Piria. Por eso, cuando me llegó la invitación no lo dudé un momento. Y la verdad es que no me arrepiento, porque me he encontrado con la gente maravillosa de Uruguay, gente tan cálida, tan urbana", dijo la artista al agradecer el reconocimiento, que fue precedido por un video que repasaba algunos hitos de su carrera.

Esa noche también se recordó la carrera del director y guionista argentino Eliseo Subiela (1944-2016), y Nacha Guevara hizo alusión al artista: "Los directores en el cine son muy maltratados en general: la industria del cine no se caracteriza por tener piedad por sus directores", dijo. "Lo extrañamos a Eliseo, extrañamos su imaginación, su capacidad de arriesgarse. Me ha dado mucha pena su partida, porque tenía muchas películas por hacer", dijo la artista entre aplausos.

También esa noche se entregó el premio a la Trayectoria, que recayó sobre Jorge Marrale, quien además protagonizaba dos películas que fueron exhibidas en este Piriápolis de Película: La valija de Benavidez, dirigida por Laura Casabé, y Maracaibo, con dirección de Miguel Ángel Rocca. "Es cierto, yo no pude venir antes a Piriápolis, porque este festival suele coincidir con un momento del año en el que en Buenos Aires estamos trabajando. La trayectoria también son las canas. Y yo estoy muy agradecido con este oficio que me cambió la vida, que seguramente me la puso en un mejor lugar", explicó Marrale al recibir el tributo.

Pero, curiosamente, uno de los picos de emoción que deparó este festival no fue por un homenaje ni un reconocimiento a la trayectoria: fue en un tramo de anticipos, donde se vieron segmentos de la elaboración del documental Down para arriba, que dirige Gustavo Garzón, a partir de una experiencia autobiográfica. La película registra el trabajo de Juan Laso y su taller de teatro con personas con síndrome de Down. "Una de las razones por las que las personas con discapacidad sufren el aislamiento, no es porque la gente sea mala y los discrimine, como dicen algunos. Es porque la gente ignora de qué se trata el síndrome de Down, y no saben cómo acercarse a ellos. Y este documental que yo hice intenta mostrar todo lo que estas personas son capaces de dar, de producir. Todo el amor que generan", reflexionó Garzón en medio de un emotivo aplauso cerrado.

En contraposición, los momentos más distendidos del encuentro se vivieron más tarde, pasada la medianoche del sábado, cuando en la cafetería del hotel una banda de música fue el motor de un baile, que se repite semanalmente. Allí, desde Mike Amigorena hasta los vecinos de la zona formaron parte de una fiesta popular, en la que sonó desde Qué tendrá el petiso hasta Fuiste. "No nos podemos cansar, hay noche para rato en el Argentino Hotel", arengaba la cantante, mientras críticos y gente de la gestión cinematográfica se movía al ritmo de Lo mejor del amor, de Rodrigo. No faltó ni la bola de espejos ni el trencito en la noche de Piriápolis.

El Argentino Hotel quedó inmortalizado por la exitosa película Whisky (de 2004), que sin embargo no buscó mostrar el perfil más monumental del edificio, optando por una mirada menos espectacular, que diera cuenta de un mundo muy atado al pasado. Y en Piriápolis de Película, ese hotel tan cinematográfico se llena de vida y de arte, para ofrecer un festival único por su ambiente familiar, por su clima calmo y bastante apartado del glamour, que tanto seduce a las celebridades que llegan desde Argentina.

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