RESEÑA

El Bosco y un documental fascinante

El jardín de los sueños presenta un diálogo genuino sobre una obra cautivante

Tráiler de El Bosco, el jardín de los sueños
Vea el tráiler de "El Bosco. El jardín de los sueños". 

Un escritor, una periodista y un filósofo hablan sobre una pintura. La premisa bien podría ser el planteo de una broma refinada, pero en cambio se trata de la conjunción de algunas de las voces que aparecen en el atractivo documental El Bosco - el jardín de los sueños.

Mantener la atención del espectador centrada en una sola obra durante toda una película es un reto difícil. Más aún cuando esa pintura es El jardín de las delicias, un tríptico del siglo XVI que cuelga sobre el Museo del Prado de Madrid y no forma parte del club de popularidad que integran obras como La Gioconda o El grito.

Sin embargo, el director José Luis López Linares aprovecha el misterio que rodea a la pintura y su creador -conocido como El Bosco pero llamado Hieronymus Bosch- para trabajar el relato de su película bajo una tesis: en el arte del holandés, que tiene grandes tintes religiosos, se pueden encontrar paralelismos con los porvenires de la vida de cualquier persona.

Como la pintura del Bosco, el documental del español resulta colorido, emocionante y, sobre todo, instructivo. La cámara entra y sale del tríptico y del museo en el que se exhibe para entrevistar a expertos de múltiples disciplinas no solo para conocer sus opiniones expertas, sino también sus sensaciones frente a la obra.

El documental, ganador del Premio Goya en su rubro, es un hallazgo valioso en ese sentido: trasciende el plano de lo académicos y se apoya en lo emocional.

Además, logra un cometido esencial si se está hablando de la pintura desde el cine: genera ganas de presenciar la obra con ojos propios, por más que se haya visto en detalle cada uno de sus detalles.

Se exhibe en Life Alfabeta hasta el miércoles.

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