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Actor encuentra su método

Netflix estrenó Jim & Andy, el documental sobre cómo fue el rodaje de El mundo de Andy

Jim Carrey en "El mundo de Andy"
Jim Carrey en "El mundo de Andy". Foto: Difusión

Jim & Andy tiene todos los ingredientes por los que la gente ama u odia a Jim Carrey. Por un lado está la constatación de que es un gran actor con un método casi único. Por el otro, eso deja en evidencia la razón por la que suele ser despreciado: es Jim Carrey en estado insoportable. Sería una pena que cualquier prejuicio impida ver esta película: es uno de los grandes documentales sobre cine.

La historia hasta ahora tenía categoría de leyenda: durante el rodaje de El mundo de Andy (el título original es más poético: Man on the Moon), Carrey se compenetró tanto con el personaje de Andy Kauffman, que hizo la vida imposible a todo el equipo. Y ahí hay que incluir al director dos veces ganador del Oscar, Milos Forman, y coprotagonistas como Danny De Vito y Paul Giamatti, que debieron soportar cómo Carrey andaba en modo personaje todo el día.

Jim Carrey
Trailer de "Jim & Andy" con Jim Carrey

Y si tolerar a Kaufman (un comediante atípico cuya gracia consistía en estar al margen de cualquier norma de etiqueta sin que fuera posible diferenciar ficción y realidad), tolerar a Carrey requería el doble de esfuerzo. Como queda claro en Jim & Andy no todos pudieron con el desafio.

El documental (que Netflix produjo y estrenó hace una semana) muestra ese tour de force individual y colectivo con el propio Carrey como anfitrión y único punto de vista. Lo hace apoyado en un montón de material detrás de cámara que fue filmado en la ocasión y conservado lejos de la opinión pública: el estudio no quería que el mundo se enterara que Carrey estaba, básicamente reloco.

O quizás no tanto. Lo que revela es que Carrey haciendo de Kaufman podrá haber sido un incordio, pero ahí había un método: cómo ser otro convirtiéndose literalmente en otro. Fue, además, un paso más allá de Robert De Niro engordando para Toro salvaje o Marlon Brando haciéndose el Kurtz mucho más allá del “corten” de Francis Coppola en Apocalypse Now. Lo de Carrey, como lo de Kaufman, era extremo.

Jim Carrey
Carrey hablándole a la cámara en Jim & Andy

A esa altura, 1999, Carrey era toda una estrella. Tenía un par de megaéxitos (Tonto y retonto, Ace ventura, La máscara) y una película prestigiosa (The Truman Show) y era sin duda la estrella más grande de aquel fin de siglo. Había recorrido, eso sí, un largo camino desde ser un comediante en Canadá, ser rechazado en Saturday Night Live y haber sido el único blanco en un programa de negros, In Living Colour. Todo eso es contado en Jim & Andy en primera persona y en un tono reflexivo que por momentos alcanza lo trascendental.

También se cuenta, obviamente, la vida de Kaufman, quien murió de cáncer en 1984; durante el rodaje Carrey también internalizó la enfermedad. Kaufman uvo una carrera fugaz en la década de 1970 con apariciones en series (Taxi con Danny De Vito), stand ups y performances en los que con un porte de un niño grande nunca quedaba claro qué era verdad y qué era ficción.

Eso mismo puede decirse de Jim & Andy: uno no puede dejar de sospechar que todo es una broma de Kaufman o de Carrey. Porque en el cine, como en la vida, todo es posible.

El mundo de andy

Forman y Carrey, dos potencias

Para El mundo de Andy se juntaron dos genios. Por un lado Milos Forman, un director checo que llegó a Hollywood ya con prestigio (Los amores de una rubia, por ejemplo) y que comenzó su carrera americana con un Oscar por Atrapado sin salida, un feroz documento del momento que se vivía a mediados de la década de 1970. Diez años después ganaría su segundo premio de la Academia por Amadeus, una película diferente pero igual de importante. Su filmografía incluye otras biografías (Larry Flint, el nombre del escándalo, Los fantasmas de Goya), algunos dramas de época (Valmont, Ragtime) y un alegato hippie (Hair). Es uno de los grandes.

Y por otro lado, Jim Carrey, claro. A esa altura había ascendido de pequeños papeles (Peggy Sue, su pasado la espera, por ejemplo) al estrellato vía Ace Ventura: un detective diferente, La máscara, Tonto y retonto, El insoportable (que lo volvió el actor mejor pago del mundo y le dio su peor fracaso) y El show de Truman, que dio la primera impresión de que ahí donde la gente creía que había solo un payaso había un actor sensible.

El encuentro entre esas dos personalidad dio una película grande, seria y entretenida.

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