Foto: Ariel Colmegna
Comenzó ayer el torneo argentino de fútbol y en Radio Rivadavia, propiedad de la cadena ESPN, debutó un relator. Viejo conocido para los uruguayos, Carlos Muñoz se calzó otra vez los auriculares y le puso su voz a la narración de un partido del otro lado del charco. Pese a su experiencia de 38 años en esto de describir los giros de la pelota, estaba nervioso como un principiante. Y se puede decir que lo era: después de un año y medio casi inactivo, finalmente Muñoz, ayer, volvió a las canchas. Y lo hizo con un detalle: durante el relato, tuvo en el bolsillo una estampita de San Expedito. El día de la entrevista con Sábado Show, hace una semana, también llevaba esa estampita. Había ido de la Iglesia del santo a agradecerle. Se acababa de reconfirmar que pasaba a ser empleado de ESPN, que sería relator en Rivadavia, que participaría de programas televisivos de la cadena y relataría también partidos del fútbol español, inglés e italiano para televisión. “Es un oportunidad enorme, que busqué mucho. En Uruguay, las puertas estaban cerradas así que salí a encontrar la posibilidad de trabajar. Gracias a Dios se dio y estoy feliz de la vida”, asegura Muñoz. Hombre religioso, entonces, la historia del relator parece tener algo de milagroso. En 2003, la salud le interpuso un cáncer de laringe que lo mantuvo fuera del ruedo por un año y medio. Lo operaron y tuvo que aprender a hablar de nuevo. Volvió y perdió su participación en Canal 10. En 2005, un enfrentamiento de su hijo Diego Muñoz con la empresa Tenfield lo dejó afuera de Pasión. Meses después también se quedó sin su programa Deporte total, que emitía Canal 5. Y sus relatos, uno a uno se fueron cayendo del dial. Dejó radio Carve para pasar a FM Del Plata, pero la emisora fue vendida y sus nuevos dueños no querían su fútbol. Cambió a FM Del Sol, para un breve pasaje, que fue el último como relator estable en Uruguay. Totalmente desempleado a mediados de 2008, empezó a golpear puertas y la única que se abrió en Uruguay fue la de un grupo de señales de cable, Cable Plus, Nuevo Siglo y otras, que le dieron un espacio para un programa que mantiene hasta hoy. Pero con una hija de ocho años, los números no cerraban. Y el relator que durante años estuvo al tope de popularidad, se calzó la vestimenta de vendedor en una rentadora de autos. La última trampa para Muñoz fue una internación que padeció en abril pasado, una úlcera perforada que lo tuvo 15 días en CTI. Pero, otra vez, volvió. Hoy, a los 58 años, quiere pasar raya y habla poco del pasado. “Quiero mirar para adelante, pensar en mis hijos y olvidarme de todo lo demás”, dice. Hacia al futuro, entonces: —¿Cuál va a ser su función en la cadena ESPN? —Voy a relatar fútbol argentino en radio Rivadavia y en el canal de televisión ESPN también haré partidos del fútbol español, inglés e italiano. Luego, la intención de ellos es que participe de algún programa de la cadena y que actúe como una especie de corresponsal en Uruguay, sobre todo cuando la selección empiece a prepararse para el mundial. —¿Se muda a Buenos Aires? —No, mi intención es viajar los fines de semana. Tengo una hija chica que me necesita. —¿Qué significa para usted volver a empezar? —Una alegría enorme. Se abre un mundo diferente para mí. Es algo que hace tres años ni imaginaba, que hace un año añoraba y que tres meses atrás deseaba con todas mis fuerzas. Por suerte se dio y tengo que agradecerle a todo el grupo ESPN porque me recibieron como uno más, pese a ser de otro país. —¿Cómo surgió este pase? ¿Lo buscó o vinieron a buscarlo? —Lo busqué yo. Acá no tenía ninguna chance. Entonces, yo tenía que buscar la posibilidad de trabajar, no podía seguir esperando a ver si acá las cosas cambiaban porque mientras los mismos manejaran el fútbol, yo seguía con las puertas cerradas. Empecé a ir a Buenos Aires, a reunirme con Víctor Hugo (Morales)_quien fue el que me presentó al gerente de ESPN. Empezamos a conversar, idas y vueltas, hasta que el 24 de diciembre me envío un correo electrónico que decía: “Carlitos, esta noche brindá, sos hombre ESPN, lo logramos”. Me puse a llorar, esa fue mi primera reacción. Después llamé a mis hijos que estaban sufriendo con todo esto también. —¿Cuál fue el último partido que relató en Uruguay? —Hace unos meses me llamaron de FM_Gente, de Maldonado, para relatar Uruguay-Costa Rica. Transmití ese partido para ellos desde el propio estadio. Hacía más de un año que no iba al Centenario y fue una emoción muy grande. Todos los colegas, los técnicos, gente del ambiente se acercó a saludarme. Eso es algo que te dice que no estabas equivocado. —Y como relator estable, ¿cuándo fue la última experiencia? —FM del Sol hasta fines de 2008. Después de ahí quedé sin trabajo. Deporte total se había terminado. La señora Sonia Breccia (entonces directora del canal oficial)_también decidió que saliéramos de los informativos de Canal 5 y a partir de ahí empecé a trabajar en lo que podía. Hice el programa para las señales de cable, que voy a seguir haciendo y trabajaba en una rentadora de autos. —¿Las diferencias que tuvo su hijo con la empresa Tenfield fue determinante de ese cierre de puertas? —No sé, no quiero hablar de eso. Yo hice lo que haría cualquier padre, defender a su hijo. No me arrepiento, ni pienso en eso con rencor. No quiero mirar para atrás. La vida te enfrenta a muchas situaciones difíciles y la única forma de superarlas es seguir hacia adelante. No bajar los brazos, ni pensar en lo que pasó. Te digo más: hace unos días, cuando se reconfirmó el pase a ESPN. viajé a Buenos Aires, me mostraron los estudios, que son del primer mundo, me presentaron gente. Cuando terminó toda la vuelta, me fui al hotel y no podía dormir. Toda mi vida me pasaba como una película, lo bueno, lo malo y me acordé de mucha gente que me ayudó. A los otros, los dejé a todos a un costado. Que sean felices. —Hablando de situaciones difíciles, la salud también le ha jugado malas pasadas... —Sí, en 2003 tuve un cáncer de laringe que me dejó un año y medio sin trabajar. Debí que aprender a hablar de nuevo porque yo emitía sonidos guturales, no vocalizaba. Pero pude vencerlo. Y_en abril pasado, estuve 15 días en el CTI por un úlcera perforada, fruto seguramente de la angustia de estar sin trabajo. Por algo pasa todo, tenemos el destino marcado y de repente hice algo mal, que no sé y Dios me puso a prueba a ver si podía pasar estas situaciones y ahora, me está dando un premio. Pienso más en el premio que en las pálidas. —¿Sigue el fútbol uruguayo? ¿Qué relator escucha? —Cuando escucho, sigo a Kesman o a Goñi. Pero la verdad es que no miro fútbol uruguayo. Me sentí un poco defraudado con el ambiente. Esto es mi vida, son 38 años de trabajo, y yo sentí que era un “apunten, fuego” contra mi hijo y contra mí. —¿Tiene amigos en el mundo del fútbol? —Sí, algunos. Alberto Kesman es uno de ellos. Y después hay algunos más que no quiero nombrar para no olvidarme de ninguno. —Uno podría pensar que después de 30 y pico de años de radio y televisión, capaz que pudo hacerse de una solvencia económica que lo ayudara cuando se quedó sin nada... ¿fue así? —No, a mí me mató la crisis de 2002. Quedó un pueblo adentro y dentro de ese pueblo estaba yo. Espero algún día poder recuperar aunque sea una parte de lo que tenía. —Durante este tiempo casi inactivo en los medios, ¿qué respuesta encontró en la gente? —Maravillosa. La gente muchas veces me para y me pregunta dónde me puede ver, cuándo vuelvo. Se hizo un grupo de Facebook para que vuelva a relatar. Y_ahora, con esta noticia de ESPN, he recibido cientos de llamadas. Los teléfonos suenan ahora, después de muchos años que no recibía llamadas de nadie. Y gente del mundo fútbol también: jugadores, técnicos. Es impresionante. —¿Está siguiendo el fútbol argentino? —Mucho. Miré varios partidos y los relaté para mí en la televisión. Relatar es un oficio de mucha práctica y uno debe ejercitarlo. Pero ya estoy familiarizado con los nombres y esas cosas. Miro también mucho fútbol español e inglés. —Nacional juega con Banfield por la Libertadores, ¿le va a tocar ese partido? —Ya me dijeron que sí. Seguro voy a relatar el que se juega aquí en Montevideo. Kesman ya me ofreció la cabina para esa instancia porque él tiene dos. También (Máximo)_Goñi, pero como Universal atiende a Rivadavia cada vez que viene, voy a relatar desde la de Kesman. —¿Y_Uruguay en el mundial? —También me tocaran esos partidos. Los voy a hacer con profesionalismo, pero claro, sin olvidarme de que soy uruguayo. —Pensando en un futuro más lejano, ¿le gustaría volver a relatar en una radio uruguaya? —En este momento pienso en Argentina. Mi cabeza, mis sueños están allá. Me veo en Buenos Aires. Para que yo vuelva a trabajar acá, muchas cosas deben cambiar. Y no creo que cambien. —¿Se lleva una lección de todo esto? —Claro que sí. Todo es experiencia. Hay cosas que no volvería a hacer y me las guardo para mí, pero hay otras que sí, como defender a mis hijos. Siempre uno piensa en por qué le di corte a este o al otro, por qué renuncié acá y me metí allá. Pero estas preguntas no tienen respuesta o la tienen, pero implica mirar para atrás. Y_yo no estoy para eso. Tengo salud, superé un cáncer y una úlcera perforada... entonces, si Dios me dio la chance de seguir viviendo, tengo aprovechar y agradecer esa oportunidad. Como fui ahora a agradecerle a San Expedito.
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