mUESTRA

La obra pictórica que hizo voz a Lacy Duarte

Antología, exposición simultánea en el MNAV y en el Blanes

Lacy Duarte. Foto: Pablo Bielli/Museo Figari
Lacy Duarte. Foto: Pablo Bielli/Museo Figari

Si Lacy Daurte tenía que elegir a un animal que la representara, era la mulita, cuenta Enrique Aguerre, director del Museo Nacional de Artes Visuales, “un animal vulnerable que tuvo que crear una cáscara, como ella para criar a sus hijos, llevar su casa adelante y ser quien quería ser”.

Aguerre, junto a Pedro “Pichín” Peralta, artista e hijo menor de Duarte, seleccionaron las obras para una exposición antológica que surgió en el 2014 y se inauguró tres años más tarde, el pasado 23 de noviembre, en el Museo Nacional de Artes Visuales y el Museo Blanes.

Lacy Duarte nació en Mataojo de Salto, una localidad rural que dejó a los 15 años para radicarse en la capital de ese departamento. Tres años más tarde realizó su obra temprana, cuando se unió al taller Pedro Figari de la institución Horacio Quiroga, que en ese entonces impartía el pintor húngaro José Cziffery. Ahí también conoció a Aldo Peralta, esposo, padre de sus hijos y artista.

Era una familia conformada por dos padres artistas, “dos pintores no mantenían una casa con dos niños chicos, y en esa época (fines de los 50) la mujer lamentablemente decía: ‘Salgo a trabajar para que el hombre artista se desarrolle’”, detalla Aguerre para explicar el surgimiento de la única obra de Lacy que no se expuso en su antología: los tapices.

En Antología (1956-2015), que se puede ver en el Museo Nacional de Artes Visuales, “quisimos mostrar a la Dalcy de la pintura, de los caballitos de madera, de las muñecas con masa de pan”, dice Aguerre: “Hay unas historias que preferimos contar en vez de otras, porque tienen un sentido para nosotros, que queremos reivindicar ese lugar de supervivencia y lucha muy dura para ser Lacy”.

La propia artista vio a su arte textil como recurso económico para sacar adelante a la familia. Así, en el año 1986, tras volver secretamente a pintar cuando muere su esposo, convoca para una exposición en la que sorprende a un público ansioso por sus tapices consagrados, “y les muestra pinturas, solamente pinturas”, recalca Aguerre.

Por otro lado, Antología (2010-2015) en el Museo Blanes, muestra su obra final, una serie llamada Pintujos (no llegan a ser ni pinturas ni dibujos) que Lacy creó en ese período. Cristina Bausero, directora de la institución, expuso previamente esta serie en el espacio Dodecá, que también dirige.

“El feminismo de Lacy es ontológico de raíz, profundo, no es de biblioteca”, define así Aguerre a la obra completa de la artista, y eso es lo que quieren transmitir en la exposición. “No hay personaje principal en ninguno de sus cuadros que no sea una mujer. Es la guía de la familia a través de grandes territorios, la que media con los animales de poder, con los infortunios de la vida”.

Con eso el director recuerda: “Queríamos provocar ese pensar un poquito cuando se habla tan livianamente de la equidad de género y del lugar de la mujer en el arte”.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)