Presentación

Obra brillante en formato de libro

Hoy se presenta María Freire. Vida y deriva de las formas y antes hablamos con su autor, Gabriel Peluffo Linari

María Freire
María Freire, artista plástica uruguaya destacadísima

A poco más de dos años de la muerte de María Freire, su obra, como la de los grandes artistas está más viva que nunca. En 2015, el Museo Blanes realizó una retrospectiva-homenaje con 65 de sus obras. Hoy, en el mismo museo de la avenida Millán, se presenta María Freire, Vida y deriva de las formas, un libro de Gabriel Peluffo Linari, que le da un contexto histórico y una apreciación crítica a una de las más grandes artistas uruguayas. El libro -que es un homenaje de sus familiares- es fundamental para entender su obra (hay un apartado con reproducciones) pero también sus inquietudes y el fermental tiempo que le tocó.

Según la biografía oficial, Freire nació en Montevideo en 1917, estudió escultura y pintura en el Círculo de Bellas Artes con José Cuneo y Severino Pose. Fue parte de la vanguardia latinoamericana, fundó el Grupo de Arte No Figurativo y fue premio de honor en la Bienal de San Pablo en 1957. Murió en 2015.

Sobre el libro y la vida y la obra de Freire, El País charló con Peluffo Linari.

—¿Cómo ha ido cambiando la apreciación de la obra de María Freire en los últimos años?¿Hay una revalorización de la generación que ella integró?

—Hoy, la apreciación retrospectiva de obras y de artistas es inseparable de las estrategias del coleccionismo y del mercado. En este sentido ha habido una formidable revalorización de la obra de Torres García y la Escuela del Sur en los últimos 30 años, y le ha seguido la puesta en valor de las vanguardias geométricas en la pintura y en la escultura de América Latina en general, aunque el papel de Uruguay en esto es relevante por formar parte de un movimiento que comprende a la Argentina y a Brasil entre 1945 y 1980. María Freire, junto a José Pedro Costigliolo son figuras paradigmáticas del aporte uruguayo a esa tendencia. Por lo general, las operaciones revisionistas del mercado de arte acompañan (con cierto retraso) las revisiones museísticas e historiográficas, y en ese escenario surge un lugar para la investigación independiente sobre estos temas. Lo que me propuse entonces en el trabajo recién editado es, precisamente, una revisión que ayude a comprender las relaciones entre determinada estética (en este caso la que sustenta la obra de María Freire) y el contexto regional y mundial en el que hubo de procesarse.

—¿Cómo fue el trabajo para el libro?

—Se desarrolló a lo largo de cinco meses, entre fines marzo y fines de agosto, y para mí fue fundamental contar con el archivo personal de la artista, propiedad de la familia, hoy donado a la archivoteca del Museo Blanes.

Hoy a las 19.00 en homenaje a los 100 años de su nacimiento hoy en el Museo Blanes se presenta María Freire. Vida y deriva de las formas, la investigación de Gabriel Peluffo Linari y se hace oficial la donación del archivo personal de María Freire y su compañero, José Pedro Costigliolo al acervo del Blanes. Estarán el autor, familiares de Freire, la directora del museo, Cristina Bausero y autoridades.

—¿Qué aprendió de María Freire durante la investigación?

—En 2003, habiendo sido designado curador por Uruguay en la Bienal del Mercosur, elegí obra de María para integrar la parte “histórica” del envío, ya que los demás eran artistas contemporáneos con obra relativamente reciente. Allí tuve oportunidad de visitarla reiteradamente en su apartamento de la Rambla rodeada de toda su obra, y fue la primera oportunidad que tuve de acceder directamente a sus opiniones, sus recuerdos, sus comentarios como archivo vivo de los últimos 50 años del arte uruguayo. Fue mi primer “aprendizaje” en tanto logré comprender su trayectoria dentro del período histórico que le tocó vivir. De modo que ahora, el acceso a su archivo de textos y fotografías me permitió ampliar en muchísimos aspectos aquellas ideas, e intentar un análisis más detenido del proceso de su lenguaje plástico en relación a su contexto.

—¿Cuál es su influencia en el arte uruguayo actual?

—No es posible establecer influencias doctrinarias, ella pertenece a una circunstancia cultural específica y son otras las motivaciones del arte contemporáneo. Pero gracias al instrumento social de la memoria siempre es posible encontrarle un sentido a esa obra desde el momento actual. María sigue siendo un modelo del protagonismo femenino en el arte, me refiero al período que llamaríamos “moderno”, en el que la presencia de la mujer artista fue relativamente escasa en el escenario local.

—¿Cómo era María personalmente?

—Pícara, simpática, sin reticencias para las críticas a los demás y tampoco para la autocrítica. Su relación con las prácticas del arte fue una relación apasionada, y llegó a los inicios del siglo veintiuno con un optimismo antropológico envidiable, yo diría hasta exagerado.

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